Los obispos italianos se abren a la teoría de “género”

Noviembre 26, 2022
Origen: fsspx.news

El 20 de noviembre de 2022, Avvenire, el periódico de los obispos italianos, dedicó una página a la famosa "teoría de género", celebrando el informe de una conferencia sobre el tema, organizada por la Fundación Veronesi, así como un artículo de un "teólogo sobre el tema, bajo el título: "Género, no a los viejos paradigmas, sí a la comunión de las diferencias".

El periódico de los obispos italianos toma como punto de partida el caso de una estudiante transexual de Venecia, que fue explotado por la prensa, quien acusó a un profesor por haberse negado a llamarla por el nombre masculino que había elegido. Según el diario Avvenire, este es un "asunto triste" que debe ser tomado como base para la reflexión: "no una amenaza sino una oportunidad para replantear el significado de masculino y femenino. Y para que nadie quede excluido".

La Fundación Veronesi, cuya conferencia se menciona ampliamente en el artículo a pie de página, lleva el nombre del difunto médico Umberto Veronesi, exministro de salud, conocido por sus posiciones antihumanistas y ultraprogresistas.

En el informe, se da por sentado que las conclusiones de los expertos mencionados son totalmente correctas. Se explica que la "identidad de género" es una cuestión que ni siquiera debería plantearse: las personas pueden ser quienes quieran, independientemente de cualquier dato natural, lo importante es que se sientan bienvenidos.

La teología inclusiva de los obispos italianos

Pero aún más inquietante es el artículo de primer nivel, firmado por Don Giovanni del Missier, profesor extraordinario de teología moral en la Accademia Alfonsiana de Roma, quien está por impartir un curso sobre género en la Facultad de Teología del Triveneto.

El autor es presentado como la expresión autorizada del pensamiento de la Iglesia sobre el tema, que "parte, sin embargo, de lo concreto de la vida real, comenzando por los problemas de la identidad sexual" -ciertamente no de los principios naturales o de la Revelación.

El "teólogo", como auténtico modernista, aboga por un cambio de punto de vista sobre la transexualidad basado en la experiencia, ignorando cualquier referencia a una ley moral objetiva.

Evidentemente, comienza su artículo sonriendo a aquellos católicos que solo se sienten cómodos cuando están frente a un enemigo, como la "teoría de género", "percibida hoy como una amenaza global, hasta el punto de incitar a ciertos sectores eclesiales marginales a atrincherarse en una extrema defensa, "bajo cerrojo" más que una respuesta al llamado del Papa Francisco para una Iglesia en salida".

Quienes no consiguen dar ese salto "cultural" se sienten preocupados, asegura el teólogo, porque permanecen encerrados en sus certezas, y probablemente no están abiertos al soplo del espíritu –espíritu de los tiempos en verdad, y no del Espíritu Santo– el único garante de la evolución divina en el hombre según los modernistas.

El teólogo aplaude el intento de la teoría de incluir las diferencias, al tiempo que reconoce que ciertos grupos han hecho un uso instrumental excesivo de ella, aunque comprensible para estas personas que han tenido que luchar por salir de una larga marginación.

Si estos últimos presentan la teoría como "un modelo de inclusión que se parece mucho a la Babel bíblica -una unidad orientada hacia la uniformidad, que anula las diferencias porque las priva de sentido"- con aportes cristianos podemos hacerlo mejor: llegar a "la comunión de las diferencias, el modelo de Pentecostés, el poliedro de la inclusión frente a la esfera de la homologación ideológica".

Esta escalofriante retórica de un Pentecostés permanente, por el cual el Espíritu va creando una nueva revelación y una nueva sociedad -y una nueva Iglesia- al incluir elementos del "mundo" en la fe modernista, ya había logrado incluir el liberalismo y la revolución en la Iglesia católica en la época del Concilio Vaticano II. Lo que los cristianos deben absorber hoy es el género, según su original modo de verlo, para contribuir a un mundo inclusivo.

La realidad es el resultado de una constante evolución hermenéutica

El académico lo explica en términos generales pero muy claros: los datos naturales del cuerpo masculino o femenino "se presentan siempre como un significante abierto y no como una significación preestablecida, es decir, que exige ser investida de 'un sentido propiamente humano, personal y relacional, para ser interpretada individual y comunitariamente".

Cada uno puede, por tanto, ir más allá de lo que la naturaleza y el Creador le han dado, proporcionando un sentido diferente –y quizás opuesto– a lo que ha recibido, dado que la persona es una relación y la naturaleza solo un punto de partida.

Como es propio del gnosticismo, el dato natural es visto como una jaula o límite que la mente siempre puede superar. La naturaleza no es un don del Padre para ser preservada y aumentada, sino que solo tiene valor si es reinterpretada por el sujeto.

"Tal esfuerzo hermenéutico, como era de esperar, coincide con la búsqueda de la capacidad creativa de proyección, inscrita en nuestra naturaleza humana, que en cada época debe ser objeto de una reinterpretación cultural para ser significativa para su tiempo".

Una frase que hace válida la realidad creada y natural solo en la medida en que es conocida por el hombre y perpetuamente reinterpretada por él, sin valor estable propio. El modernista más clásico no lo podría decir mejor.

La conclusión del artículo es evidente, y apela al evento fundador de la Iglesia de hoy para amordazar cualquier oposición:

"Y para aquellos que simplemente no pueden salir del círculo vicioso de la confrontación con un enemigo, es bueno recordar lo que enseña el Concilio Vaticano II: 'La Iglesia reconoce que, incluso de la oposición de sus adversarios y de sus perseguidores, ella obtiene grandes beneficios y puede seguir haciéndolo (Gaudium et spes, n°44). ¡Imaginemos entonces todo lo bueno que puede aportar una categoría hermenéutica tan provocadora y novedosa como la del género!"

Quien haya aceptado la introducción de doctrinas liberales en la Iglesia ahora está obligado a aceptar la introducción de aquellas sobre el "género". No importa si se trata de obispos alemanes u obispos italianos, la conclusión es la misma para todos, y es totalmente independiente de cualquier discurso sobre la Revelación, la Tradición o el Magisterio.