Aumenta cada vez más la persecución contra los cristianos

Noviembre 29, 2022
Origen: fsspx.news

La fundación católica de derecho pontificio, Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), publicó su informe anual sobre la persecución de los cristianos en el mundo para el año 2021, titulado "¿Perseguidos y olvidados? – Informe sobre los cristianos perseguidos por su fe, 2020-2022".

El primer hallazgo del informe es claro: en el 75% de los países analizados, la opresión o persecución de los cristianos ha aumentado desde el año anterior.

En África, la situación de los cristianos empeoró en todos los países analizados, y cada vez hay más pruebas de un fuerte aumento de la violencia genocida por parte de actores no estatales, incluidos los yihadistas.

La gran amenaza: los islamistas

Los cristianos del continente se enfrentan a la amenaza del aumento del islamismo. Grupos como Boko Haram (Nigeria) e ISIS África Occidental (ISWAP) siguen intentando establecer califatos en la región del Sahel, con su propio wali (gobernador) y estructura gubernamental.

El Estado Islámico en el Gran Sáhara (ISGS) ha regulado fuertemente eventos sociales como bodas. En junio de 2021, los combatientes del ISGS ejecutaron a cinco civiles cristianos detenidos en un control de carretera entre Malí y Níger. En Mozambique, Al-Shabab ha intensificado su campaña de terror, matando cristianos, atacando pueblos cristianos y quemando iglesias.

El yihadismo está sacudiendo el estado de derecho en Nigeria: secuestros, sacerdotes asesinados y ataques mortales contra iglesias cada vez más regulares. Entre enero de 2021 y junio de 2022 fueron asesinados más de 7,600 cristianos. El presidente de la Asociación Cristiana de Nigeria afirmó que existe un programa planificado para "acabar con el cristianismo".

Dos incidentes mayores llegaron a los titulares internacionales. El primero es la lapidación y cremación de Deborah Samuel, de 25 años, en mayo de 2022 por compartir mensajes "blasfemos" en WhatsApp. Pero también el ataque mortal a la iglesia de San Francisco Javier en Owo, estado de Ondo, durante la misa del domingo de Pentecostés, que dejó al menos 40 muertos.

Persecuciones orquestadas por los gobiernos

En Sudán, tras el golpe militar que derrocó a Omar Al-Bashir, partidario del islamismo, el nuevo gobierno no ha dado señales de mejoría. Ha encarcelado sacerdotes, y acusó a una pareja de adulterio porque el marido se convirtió al cristianismo, además de ejecutar arrestos por apostasía.

Las tropas de Eritrea y Etiopía atacan al clero y a las iglesias en la región de Tigray. Las tropas eritreas son acusadas de llevar a cabo una campaña de "limpieza cultural" de base étnica y presuntamente han participado en masacres de cristianos etíopes, como la de Aksum, y en la destrucción de antiguos monasterios y edificios religiosos.

En Medio Oriente, la migración continua ha profundizado la crisis que amenaza la supervivencia de tres de las comunidades cristianas más grandes y antiguas del mundo, ubicadas en Irak, Siria y Palestina.

Existen indicios de que en algunas partes de Oriente Medio la situación de los cristianos es peor que cuando estaban bajo la mano de ISIS. El declive es más marcado en Siria donde, en una década, los cristianos han pasado de 1.5 millones (el 10 % de la población) en 2011, a quizás 300,000. Tras las explosiones del 4 de agosto de 2020 en Beirut, que afectaron gravemente al barrio cristiano, la supervivencia a largo plazo de la comunidad cristiana en el Líbano está en entredicho.

En Irak, la comunidad ha disminuido de 300,000 en 2014 a solo 150,000 en la primavera de 2022. En algunas áreas, la comunidad no es más que una sombra de lo que era. Sin embargo, Irak es el único que ha experimentado una mejora: se ha emprendido un programa que implica la reconstrucción de pueblos y aldeas cristianos, hogares, escuelas, iglesias y otras instalaciones públicas.

Los cristianos son vistos como ciudadanos inferiores

Pero la amenaza extremista persiste en toda la región. Un resurgimiento del yihadismo podría asestarle un golpe fatal al cristianismo, primero porque el número de fieles se ha reducido, pero también porque su confianza es muy frágil: para muchos de ellos, el atractivo de la migración es casi irresistible.

Este deseo de partir se amplifica en un contexto cultural antipático hacia los cristianos. Tratados como ciudadanos de segunda, discriminados en las escuelas y en sus lugares de trabajo, los salarios bajos y el desempleo empujan a muchos de ellos a buscar una vida fuera del país.

Esta amenaza es real. Casi 75 años después del establecimiento del Estado de Israel, los cristianos en Cisjordania han caído del 18% a menos del 1%. Los continuos ataques de grupos marginales han llevado a los funcionarios de la Iglesia a hablar de un "intento sistemático de expulsar a la comunidad cristiana de Jerusalén y otras partes de Tierra Santa".

Disminución de la libertad para practicar la religión en países que se adhieren a la sharia

En Arabia Saudita y en otros lugares, existe una falta de compromiso político para hacer cumplir los compromisos constitucionales en materia de libertad religiosa. La adhesión a la sharia anula los requisitos legales con respecto a los derechos. En estos países, los cristianos son una minoría silenciosa e invisible. Se sigue prohibiendo la construcción de iglesias, la exhibición pública de crucifijos y otros símbolos cristianos, y la importación de Biblias y otros textos cristianos.

En Asia, el autoritarismo estatal ha sido el factor determinante en la profundización de la opresión contra los cristianos en Birmania (Myanmar), China, Vietnam y otros lugares. En el peor de los casos, se estrangula la libertad de religión y de conciencia, como en Corea del Norte.

En otras partes de Asia, el nacionalismo religioso ha llevado a una creciente persecución de los cristianos en Afganistán, India y Pakistán en particular.

La persecución estatal

En diversos grados, desde un endurecimiento de las restricciones en Vietnam hasta una prohibición casi total en Corea del Norte, el autoritarismo estatal restringe, incluso estrangula, la capacidad de los creyentes para practicar su culto libremente. Los intentos del gobierno de regular la práctica de la fe son característicos de varios países asiáticos.

China continúa acosando e intentando controlar a los cristianos y otros grupos religiosos que no aceptan la línea oficial del Partido Comunista: es el país con más restricciones religiosas.

En Birmania, el ejército ha reanudado sus ataques contra los cristianos, después de una pausa durante la administración de Aung San Suu Kyi. Aunque la junta promovió anteriormente el budismo como la norma social del país, ahora persigue pagodas e iglesias, y a cualquiera que se opone al golpe de Estado de 2021.

El nacionalismo religioso también juega un papel importante en la represión. Afganistán es el mayor infractor, con los talibanes imponiendo una interpretación estricta de la sharia en la sociedad. Las Maldivas también imponen rígidamente el islam, incluso negando la ciudadanía a los no musulmanes. En estos dos países es prácticamente imposible estimar la población cristiana.

En Sri Lanka, los grupos nacionalistas hindúes y budistas atacan a los cristianos y sus lugares de culto, e incluso la policía ha estado involucrada, arrestando a los creyentes o interrumpiendo los servicios religiosos. Las victorias políticas de los partidos nacionalistas religiosos –Podujana Peramuna en Sri Lanka y Bharatiya Janata Party (BJP) en India– refuerzan y alientan estas actitudes.

En Pakistán, los cristianos y los miembros de otras religiones no musulmanas son vulnerables en la sociedad y corren un mayor riesgo de acoso, arresto y violencia, incluido el secuestro y las violaciones. Las creencias religiosas mayoritarias se consideran la norma, y ​​Pakistán debe ser un estado musulmán.

La instrumentalización de la pandemia contra los cristianos

Durante las restricciones de la pandemia, la rama local del Saylani Welfare International Trust no distribuyó alimentos a las familias cristianas pobres en el distrito de Korangi en Karachi (Pakistán), y las ONG islámicas negaban la ayuda a los no musulmanes cuando esta última provenía de las ofrendas de Zakat y de limosnas religiosas de los seguidores del islam.

Las violaciones estatales de la libertad religiosa durante la pandemia de coronavirus iban desde las intencionales pero draconianas hasta las calculadas y francamente represivas.

Sri Lanka entra en la primera categoría: cristianos y musulmanes han protestado contra la obligación de cremación para cualquier persona que haya muerto, o se sospeche que ha muerto, debido al COVID-19, una medida que va mucho más allá de las recomendaciones de la OMS y se opone a la norma tradicional de los entierros de ambas comunidades.

Mientras tanto, Vietnam ha utilizado el coronavirus como pretexto para reprimir a los creyentes y ha convertido al menos a una comunidad cristiana en chivo expiatorio de la propagación del virus en Ho Chi Minh.

Conclusión

Durante el período analizado, la persecución de los cristianos siguió empeorando en los principales países afectados. El nacionalismo religioso y el autoritarismo han intensificado los problemas para los fieles, incluido el regreso de los talibanes al poder en Afganistán, lo que ha llevado a los cristianos y otras minorías a intentar una huida desesperada.

La violencia sistemática y un clima de control han hecho que en países tan diversos como Corea del Norte, China, India y Birmania, haya crecido la opresión de los cristianos.

En otros lugares, la escalada de violencia, cuyo objetivo suele ser expulsar a los cristianos, ha dado lugar a campañas de intimidación, orquestadas por actores militantes no estatales. África es motivo de especial preocupación a este respecto, ya que el extremismo amenaza a comunidades cristianas anteriormente sólidas. En Nigeria y otros países, esta violencia supera claramente el umbral del genocidio.